LABORAL

la pyme argentina que busca diferenciarse de China con telas europeas

[ad_1]

La abrió en 1998, y allí introdujo un sistema de producción inspirado en la industria automotriz, el Toyota Sewing System (TSS), una adaptación del célebre método Just in Time que Toyota utilizaba para sincronizar sus tapizados con los tiempos de fabricación de los autos.

Desde entonces, y ya durante treinta años, los Buchbinder producen midiendo y ajustando cada costo, la misma obsesión que hoy persigue la mayoría de las pymes argentinas.

La cuarta generación llegó en 2018, cuando Daniel Buchbinder se sumó a su padre Eduardo y juntos crearon la tienda JIT Pants, un nombre que rinde homenaje directo a la metodología Just in Time que rige la fábrica familiar desde hace tres décadas.

En 2023 se incorporó su hermana Shirly Buchbinder, con quien impulsó la modernización del local y el lanzamiento de la tienda online. Hoy, con 26 y 23 años respectivamente, Daniel y Shirly lideran las áreas de marketing, innovación y diseño de nuevos productos, y protagonizan el capítulo más reciente de una historia que empezó con una mano atrás y otra adelante en un taller de ropa de trabajo.

El regreso de las telas europeas

El salto de calidad e ingreso la etapa más reciente se produjo a principios de 2025. Fue cuando la familia viajó a dos de las ferias textiles más importantes del mundo, Milano Unica en Milán y Premiere Vision en París, con un objetivo doble: importar telas únicas de origen europeo y representar en la Argentina a fábricas interesadas en exportar hacia el país.

En Milano Unica, los Buchbinder mantuvieron encuentros con cincuenta empresas textiles, la mayoría de Italia y el Reino Unido, pero también de Lituania, Polonia, Japón y Rumania.

Hacía treinta años que las telas europeas (como cheviot y poplin, entre otras) no volvían a ingresar de manera sostenida al mercado argentino. Y es exactamente ese vacío el que la familia busca reocupar a través de acuerdos de representación e importaciones directas.

El proceso funciona como una verdadera curaduría de catálogos: al igual que un curador en el mundo del arte, JIT Pants selecciona, investiga y expone sus productos después de analizar miles de propuestas de telas y diseños ofrecidas en las ferias europeas.

Una vez importada la tela, el diseño y la confección se realizan en la fábrica propia de La Paternal, de modo que el producto final combina la selección europea con la mano de obra calificada argentina.

Entre los acuerdos alcanzados, la empresa ya representa en el país a la fábrica británica Dugdale Bros & Co y próximamente sumará a Brisbane Moss, firma que produce desde 1858 la clásica tela de corderoy utilizada por algunas de las marcas más prestigiosas del mundo.

Para fines de 2026 la familia espera cerrar otras cinco negociaciones con fabricantes textiles europeos que manifestaron interés en desembarcar en la Argentina de la mano de la marca.

La apuesta busca diferenciarse justamente de la tendencia dominante del mercado local: mientras la mayoría mira hacia China en busca de precio, JIT Pants pone el foco en Europa por diseño y calidad.

Entre las novedades que trajo al país se destacan las remeras confeccionadas con algodón Supima, de fibra extra larga y mayor duración que el algodón Pima, hasta ahora el más conocido en la Argentina.

También incorporó telas que antes solo podían conseguirse recurriendo a una sastrería a medida, y con ellas la posibilidad de acceder a colores y texturas de la moda internacional, aunque siempre curados al gusto argentino.

Cómo enfrentar la avalancha importadora textil

“Lo que estamos viendo desde hace más de dos años es que cuando el único factor para competir es el precio, uno está en problemas porque siempre aparece alguien con un precio más bajo. Sobre todo ahora con el ingreso de prendas desde Oriente. El mercado actualmente está saturado de oferta y lo que decidimos con JIT fue ir por la calidad”, explicó Eduardo Buchbinder, nieto del fundador y tercera generación en la empresa, durante un diálogo con Ámbito.

Por su parte, Daniel Buchbinder, cuarta generación familiar, destacó: “No somos una marca europea que viene al país, sino una empresa argentina que produce con telas europeas pero con un enfoque argentino”.

El proceso, sin embargo, no está exento de obstáculos. Aunque se relajaron algunas barreras para importar, los costos variaron apenas y persisten trabas en el pago de las importaciones que complican, y en algunos casos directamente frustran, la compra de tejidos.

El mercado de colecciones europeas recién empieza a reaparecer en el país y los volúmenes que ingresan todavía no son masivos, lo que obliga a quienes importan a reinstalar, casi desde cero, la idea de que la tela europea es una opción posible frente al resto.

A esto se suma un fenómeno inverso: el ingreso creciente de tejidos y prendas de baja calidad provenientes de Oriente, que prometen ser algo que no son y terminan distorsionando el mercado por su precio artificialmente bajo.

“Sabemos que las prendas que llegan desde Asia están hechas con fibras sintéticas. En cambio nuestros productos están hechos con fibras naturales. Nuestra forma de combatir, metafóricamente, la competencia asiática es marcar la diferencia que hay entre una prenda y otra”, remarcó Daniel.

Una estrategia avalada por cifras e historia

El impacto de la nueva estrategia ya se refleja en los números. Desde la llegada de los primeros pantalones confeccionados con telas europeas, la facturación de JIT Pants creció de manera gradual hasta rondar hoy los 20 millones de pesos mensuales.

Con la incorporación reciente de la línea de pantalones de mujer y de nuevos modelos para hombre, la familia proyecta llegar a fin de este año a los 50 millones de pesos mensuales.

El ticket promedio también acompañó ese salto: pasó de 110.000 pesos en octubre de 2025 a 230.000 pesos en mayo de 2026, un nivel que la empresa estima sostener durante los próximos cuatro meses.

Detrás de la marca sigue latiendo la fábrica que Eduardo Buchbinder inauguró en 1998 en el barrio de La Paternal, veinte años antes de que naciera JIT Pants como marca comercial. Hoy emplea a 11 personas y sigue operando bajo el sistema TSS, con una capacidad de producción de 350 pantalones diarios por turno, trabajando actualmente un turno completo.

En 2014 la fábrica sumó una línea de camisas y este año incorporó, por primera vez, pantalones pensados para mujer: hoy produce diez modelos de pantalones masculinos, tres femeninos y cuatro de camisas, en distintos colores.

Desde 2018 abastece no solo a JIT Pants, sino también a empresas que uniforman a su personal y a clientes mayoristas, a algunos de los cuales les provee prendas desde hace más de cincuenta años.

Respecto de esta última etapa, Eduardo destaca que el objetivo de la familia es “que el producto tenga durabilidad por su calidad, pero también queremos que llegue a un excelente precio al consumidor. Es algo que podemos hacer porque trabajamos en la fábrica con un sistema eficiente y nuestra tienda no está en los shopping pagando un alquiler carísimo”.

En cuanto al peso de la historia, destaca un dato que no es menor. “Las fábricas con las que estamos trabajando en Europa son fábricas centenarias. Una en particular empezó a trabajar en 1965. Y hay otras de 1800. En muchos casos tienen varias generaciones trabajando en la empresa. Entonces, cuando nos conocen y conocen nuestra historia, les gusta trabajar con nosotros porque es como que estamos hablando un idioma parecido”, concluye Eduardo Buchbinder.



[ad_2]

Posible Fuente

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba
WhatsApp chat