LABORAL

«Nos vamos a negar a la prórroga»: Oscar Martínez advirtió que el lunes vencerá la conciliación pero la empresa incumplió y 340 trabajadores de Mirgor quedarían despedidos

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El secretario general de la UOM Río Grande Oscar Martínez denunció que la empresa despidió a toda la representación gremial y que en una reunión con el CEO hubo «improperios, amenazas y provocaciones» que derivaron en descompensaciones y episodios de hipertensión entre los operarios. El dirigente aseguró que el lunes 31, al finalizar la conciliación obligatoria, rechazarán extenderla «producto de que no se ha cumplido en su totalidad» y advirtió que «no descartamos nada» ante una eventual intervención de la seccional decidida desde Buenos Aires.

El conflicto en el Grupo Mirgor alcanzó su punto más álgido en las últimas horas, con 340 trabajadores despedidos que hoy se encuentran reincorporados de manera provisoria en el marco de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo provincial. Sin embargo, el secretario general de la UOM Río Grande, Oscar «Zurdo» Martínez, advirtió en declaraciones a FM Centro 100.7 que el lunes 31, cuando finalice el plazo de la conciliación, su gremio se negará a cualquier prórroga y los operarios quedarían nuevamente en la calle.

«La Conciliación Obligatoria termina el lunes 31. Existe una instancia de prórroga, a la que nosotros nos vamos a negar, producto de que no se ha cumplido en su totalidad, y eso lo hemos manifestado desde el comienzo», sentenció Martínez, quien además reveló que el martes pasado la UOM denunció a la empresa por su accionar y que aguardan una definición del Ministerio de Trabajo. El dirigente fue contundente: «Hay sobrados elementos para considerar que no es necesaria la Conciliación Obligatoria y que deben liberar a las partes con la firme decisión de nuestra organización y de los trabajadores de llevar adelante todas las acciones y medidas necesarias para la defensa de nuestros derechos».

Martínez describió un escenario de extrema tensión en las plantas de Río Grande, donde el Grupo Mirgor, vinculado a la familia Caputo, despidió a 25 representantes gremiales de las cuatro razones sociales que integran el conglomerado: IATEC, FAMAR, Brightstar y la propia Mirgor. «El CEO de la empresa se hizo presente para hablar con los trabajadores y bajarles línea sobre las pretensiones de la patronal. Imagínense el cuadro de situación, donde no hay un sólo representante gremial y donde los trabajadores están muy indignados, con muchísima bronca, malestar, incómodos, sintiendo distintos grados de presión, amenazas», relató el dirigente.

Según el testimonio del secretario general, la reunión derivó en un clima de confrontación directa. «Hubo todo tipo de atropellos, de manifestaciones agresivas, improperios, amenazas, provocaciones. Esto hizo que la discusión fuera en aumento y hubiera cada vez más calentura y bronca por parte de los trabajadores, hasta llegar a una situación de prácticamente confrontación directa con estos representantes de la empresa», detalló Martínez, quien agregó que los compañeros denunciaron «descompensaciones, crisis de hipertensión» ante la presión y las amenazas patronales.

Ante este panorama, la Comisión Directiva de la UOM Río Grande convocó a un congreso de delegados y, tras un debate en asamblea, resolvió el jueves pasado una medida de fuerza que paralizó la totalidad de las plantas del Grupo Mirgor en la ciudad. «Paramos la actividad y nos movilizamos a las plantas, lo que generó que la totalidad de las obreras y los obreros metalúrgicos de todos los establecimientos de Río Grande paralizaran la actividad», destacó Martínez, quien valoró el apoyo de otras organizaciones gremiales como Camioneros, Comercio, ASIMRA, el gremio docente SUTEF e incluso jubilados y ciudadanos comunes.

El dirigente también recordó que el conflicto no es nuevo: «Nosotros venimos desarrollando una lucha constante incluso desde antes del inicio de la gestión de este gobierno, producto que tenemos claro cuáles son las consecuencias que generan este tipo de proyectos políticos». En ese marco, mencionó la resistencia a la reforma laboral, la intervención de la organización sindical y los intentos de las empresas por reducir personal, todo en un contexto de caída de la producción y pérdida de empleos en el régimen de promoción industrial fueguino, que desde la asunción de Javier Milei perdió la mitad de los puestos de trabajo directos e indirectos.

Uno de los puntos centrales del reclamo, según detalló Martínez, es la pretensión de la empresa de reducir los salarios de los trabajadores de Río Grande para igualarlos con los de Ushuaia, que están un 30% por debajo. «Esto es una constante los últimos años, no sólo lo hemos resistido sino que hemos buscado mejorar nuestros ingresos también en esta instancia», afirmó. El dirigente también cuestionó la actitud de las empresas del grupo, que según él «se creen patrón de estancia», y mencionó el caso de Newsan, donde los trabajadores «no muestran mucho la cabeza porque los despiden».

En cuanto a la posición de las autoridades políticas, Martínez fue crítico: «Desde la política, más allá de algún gesto del gobernador, algunos legisladores, el intendente de Ushuaia, no hemos visto nada, pese a que hemos hecho planteos con todos los sectores». Sin embargo, reconoció la intervención del Ministerio de Trabajo provincial, que dictó la conciliación obligatoria y convocó a audiencia para destrabar el conflicto, aunque señaló que la cartera laboral «ha tenido enormes dificultades para lograr que la empresa cumpla con las responsabilidades que debe contener esa resolución».

En un tramo de la entrevista, Martínez reveló que desde la empresa llegaron a mencionar la posibilidad de definir la intervención de la seccional Río Grande, algo que el dirigente calificó como «un juego de las patronales». «Una intervención de la UOM Río Grande puede intentar venir desde Buenos Aires pero acá nos va a encontrar y vamos a estar resistiendo cualquier intento de avance de nuestra organización. No descartamos nada», advirtió.

El lunes, cuando venza la conciliación, la UOM Río Grande espera que el Ministerio de Trabajo libere a las partes y habilite el camino a todas las medidas de fuerza necesarias. «Esperemos que no haya 340 despedidos, pero si no hay acuerdo, esa es la realidad», cerró el dirigente, en un escenario que mantiene en vilo a toda la comunidad de Río Grande y que podría profundizar la crisis industrial en Tierra del Fuego.



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