Alerta del INTA por El Niño: las inundaciones podrían afectar a 3 millones de hectáreas en Corrientes

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En una entrevista con LT7, el Dr. Ditmar Kurtz, investigador del INTA Corrientes, brindó detalles sobre un reciente informe que pone en alerta a la comunidad productiva. Según el estudio, el fenómeno de «El Niño» tiene una probabilidad superior al 80% de desarrollarse, lo que podría derivar en el anegamiento de hasta 3 millones de hectáreas en el territorio provincial.
Kurtz explicó que el objetivo del informe es poner en sobreaviso a productores e instituciones para tomar recaudos ante la llegada de mayores precipitaciones y eventos extremos. «No queremos ser catastróficos, pero sí alertar para estar preparados», señaló el investigador, aclarando que, si bien el fenómeno ya se está gestando, las señales más claras de aumento de lluvias se sentirán desde septiembre hasta febrero o marzo del año que viene.
El impacto en la producción
El informe destaca que todas las actividades de cultivos anuales se verán afectadas si se cumplen los pronósticos. Uno de los sectores más comprometidos sería el del arroz, no solo por el exceso de agua, sino por las condiciones de alta nubosidad y baja luminosidad que atentan contra el desarrollo del cultivo.
Además, las zonas más llanas de la provincia, como los «Malesales» en el este y los valles aluviales de los ríos Corriente y Paraná, son las que presentan mayor riesgo de inundación y encharcamiento. «En el ámbito rural va a ser un problema por el agua en sí, pero también por las enfermedades y menores rendimientos por falta de luz solar», advirtió Kurtz.
Diferencias con la catástrofe de 1998
Al comparar la situación actual con el histórico evento de 1998 (donde se inundó el 58% de la provincia), el especialista llevó cierta tranquilidad respecto a la infraestructura. Destacó que, tras aquel evento, se realizaron mejoras en drenajes, puentes y canalizaciones.
Otro factor favorable es que el Río Paraná presenta actualmente niveles bajos, lo que facilitaría una descarga más rápida del agua en comparación con décadas anteriores. Sin embargo, Kurtz enfatizó que «no es una situación para quedarse de brazos cruzados» y recomendó seguir permanentemente los pronósticos actualizados.
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