Trabajadoras de un bazar de La Plata denuncian despidos tras reclamar por condiciones insalubres y falta de registración

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Las empleadas del Bazar Momo, ubicado en calle 60 entre 10 y 11, denunciaron que tras la clausura del local por presuntas irregularidades sanitarias comenzaron a ser citadas de a una para pagarles los días trabajados y desvincularlas. Una joven de 21 años sufrió dos desmayos y dificultades para respirar por una reacción alérgica y debió ser trasladada al Hospital San Martín.
El conflicto en el Bazar Momo de La Plata expone una situación que se repite en comercios de todo el país: trabajadoras que denuncian condiciones laborales precarias y problemas sanitarios y, lejos de obtener respuestas, terminan en la calle. Según los testimonios recogidos por 0221, las empleadas habían reclamado por la presunta presencia de ratas, excremento y orina en el depósito donde comían, además de fuertes olores químicos e insectos dentro del establecimiento. También denunciaron que algunas trabajaban sin registrar, sufrían descuentos salariales y cumplían jornadas extensas de pie con apenas 15 minutos para comer. La situación derivó en una denuncia ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y en la clausura del local por parte de las autoridades municipales.
Uno de los casos más graves es el de María Alejandra Méndez, una joven venezolana de 21 años que sufrió una reacción alérgica mientras trabajaba. «Me llevaron al hospital, me desmayé dos veces así que recuerdo solo algunas cosas, pero tengo las versiones de mis compañeras que me auxiliaron», relató. La trabajadora aseguró que todavía sufre las consecuencias: «Sigo teniendo las cicatrices en el cuello de la reacción junto con el ataque de pánico que sufrí por no poder respirar». En el Hospital San Martín le indicaron que la reacción podría haber sido provocada por los productos químicos utilizados para la limpieza, y sus compañeras le contaron que las chicas de limpieza encontraron «caca y pis de rata en el depósito, el lugar donde comemos todas».

La respuesta de la empresa, lejos de atender los reclamos, fue desvincular a quienes habían levantado la voz. De acuerdo con el relato de Méndez, las trabajadoras son convocadas de a una al establecimiento: les abonan los días trabajados y les comunican el despido. «Me convocaron sola al negocio, me pagaron los días trabajados y me comunicaron que ya no pertenecía más a la plantilla», detalló. La situación genera una profunda incertidumbre entre las empleadas, ya que mientras unas son desvinculadas, habría chicas nuevas trabajando dentro del bazar estando clausurado.
Las empleadas despedidas aguardan los resultados de las inspecciones y exigen respuestas del Ministerio de Trabajo bonaerense.
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