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El S&P Merval se hundió 12% en dólares en agosto y el riesgo país escaló 80 puntos, el mayor salto desde febrero

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Sin embargo, a medida que la escasez de pesos comenzó a generar mayores distorsiones, el BCRA modificó parcialmente esa estrategia y empezó a inyectar liquidez al sistema. A partir de entonces, las tasas comenzaron a comprimirse, aunque ese alivio tuvo como contrapartida una mayor flexibilidad cambiaria, que llevó al dólar mayorista a superar los $1.500 hacia el cierre del mes y al CCL a acercarse a los $1.600.

En ese proceso también ganó relevancia el fixing de la Lelink D31G6 del 26 de agosto. Según Matías Migliore, Team Leader de Mesa IFA en Balanz, esa fecha resultó clave porque definía el tipo de cambio al que se pagaría el instrumento a fin de mes y, a medida que crecen los vencimientos dólar linked, este tipo de eventos adquiere cada vez mayor peso sobre la dinámica cambiaria.

Al mismo tiempo, el Tesoro también ajustó su estrategia de financiamiento. Migliore señaló que en la última licitación del mes volvió a concentrar la oferta en instrumentos con vencimientos en 2026 y 2027, dejando de lado por el momento la extensión de plazos más allá de 2027. La decisión respondió a que los mayores rendimientos exigidos en los tramos medio y largo encarecieron la posibilidad de colocar deuda más extensa.

En paralelo, el BCRA compró más de u$s550 millones durante agosto, aunque se trató del menor saldo mensual del año. Aun así, las reservas se mantuvieron durante buena parte del período por encima de los u$s50.000 millones, mientras la balanza comercial dejó un superávit de u$s2.115 millones en julio.

Por otro lado, la inflación volvió a desacelerarse en agosto. Según C&T, los precios minoristas del GBA subieron 1,6% mensual, el menor registro desde agosto del año pasado, principalmente por la baja de componentes estacionales ligados al turismo y la indumentaria. En cambio, equipamiento y mantenimiento del hogar lideró las subas, mientras vivienda aumentó cerca de 2,5%, salud 2% y alimentos y bebidas 1,7%.

La inflación de agosto habría vuelto a ubicarse por debajo del 2%, según las estimaciones privadas.

La inflación de agosto habría vuelto a ubicarse por debajo del 2%, según las estimaciones privadas.

Los bonos profundizaron la corrección y el riesgo país volvió a superar los 500 puntos

La renta fija cerró agosto con un deterioro más marcado en los tramos largos. Después de que todos los segmentos terminaran julio en alza, en agosto solo el tramo corto en pesos se mantuvo positivo, con una suba de 1,2%, mientras la deuda larga cayó 2,2% en pesos y 2,7% en dólares. Medida en moneda estadounidense, la corrección fue todavía mayor, con bajas de 3,4% y 3,8%, respectivamente.

Al mismo tiempo, el riesgo país subió más de 80 puntos, cerca de 20%, y cerró en torno a 512 unidades, su mayor salto mensual desde febrero. Según Matías Migliore, Team Leader de Mesa IFA en Balanz, el deterioro no respondió únicamente al contexto externo. Incluso en jornadas con mejor clima internacional, los soberanos argentinos siguieron ofrecidos y se desacoplaron de otros emergentes, una señal de que el mercado empezó a exigir una prima adicional por factores propios, especialmente vinculados con el escenario político y electoral.

A su vez, los bonos bajo ley argentina rindieron peor que sus pares de Nueva York en toda la curva, ampliando la prima por jurisdicción. El spread entre AL29 y GD29 pasó de 1,50 a 2,55 puntos, mientras la brecha entre AL30 y GD30 subió de 1,51 a 2,31 puntos. Para Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, esa diferencia muestra que la protección jurídica volvió a ganar valor relativo, en un contexto en el que los inversores empezaron a mirar con más atención el riesgo soberano de mediano plazo y la posibilidad de escenarios más adversos después de 2027.

En paralelo, la suba de las tasas largas de los Treasuries agregó presión sobre la deuda argentina. En contraste, los Bopreales cortos y las Lecap/Boncap mostraron mayor estabilidad, con la curva a tasa fija capturando cerca de su carry mensual sin fuertes correcciones de precio.

El riesgo país cerró agosto en torno a 512 puntos, tras registrar su mayor salto mensual desde febrero.

El riesgo país cerró agosto en torno a 512 puntos, tras registrar su mayor salto mensual desde febrero.

Los bancos lideraron el castigo y el Merval cerró su peor mes desde febrero

La renta variable cerró agosto con caídas generalizadas, luego de un julio en el que los principales papeles habían terminado mayormente en alza. Mientras el promedio de las acciones líderes había subido 2,8% en julio, en agosto cayó 7,5%, con un deterioro que alcanzó tanto a las compañías de mayor capitalización como al resto del panel.

El golpe más fuerte se concentró en Servicios Financieros, que perdió 13,2% en el mes. BBVA Argentina cayó 21,4%, Banco Macro 15,3% y Grupo Financiero Galicia 13,6%. Según Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, el deterioro respondió sobre todo a los balances del segundo trimestre, que mostraron una nueva suba de la mora. En ese contexto, sostuvo que el mercado dejó en segundo plano las ganancias reportadas por algunas entidades y pasó a mirar con mayor atención la calidad de la cartera y el riesgo crediticio.

A su vez, también hubo presión sobre algunas compañías reguladas, aunque por una razón distinta. Lazzati señaló que allí pesó la incertidumbre sobre el marco tarifario y regulatorio posterior a las elecciones de 2027. Sin embargo, el sector de Servicios Públicos logró amortiguar mejor la caída general gracias a Metrogas y Transener, que avanzaron 11,7% y 7%, respectivamente, y fueron dos de las únicas cuatro acciones del panel líder que terminaron agosto en positivo.

La suba de la mora volvió a poner el foco del mercado en la calidad de la cartera y el riesgo crediticio de los bancos.

La suba de la mora volvió a poner el foco del mercado en la calidad de la cartera y el riesgo crediticio de los bancos.

Wall Street avanzó, pero las tasas largas volvieron a tensionar el escenario

El frente internacional dejó en agosto una mejora de las acciones estadounidenses, pero con mayor presión en el mercado de deuda. El S&P 500 subió 2,5%, el Nasdaq avanzó 3,5% y el Dow Jones ganó 1,4%, mientras los rendimientos de los Treasuries aumentaron en promedio cerca de 0,5%. Al mismo tiempo, el oro trepó alrededor de 10%, mientras el petróleo terminó prácticamente sin cambios pese a la fuerte volatilidad del mes.

A su vez, agosto coincidió con el cierre prácticamente completo de una temporada de balances muy sólida. Con 485 compañías del S&P 500 habiendo reportado, 86% superó las previsiones de ganancias, uno de los registros más altos desde 2013. Dentro de ese escenario, Nvidia volvió a concentrar la atención al informar ingresos por u$s96.200 millones y una ganancia por acción de u$s2,22, mientras su negocio de centros de datos alcanzó u$s89.000 millones.

Nvidia volvió a superar las previsiones y reforzó las expectativas sobre la demanda de inteligencia artificial.

Nvidia volvió a superar las previsiones y reforzó las expectativas sobre la demanda de inteligencia artificial.

Desde Research de Cohen señalaron que el escenario macro se volvió más ambiguo para la Fed. Por un lado, la inflación cedió, con el índice general desacelerando a 3,4% interanual desde el pico de 4,2% de mayo y la medida núcleo en 2,5%. Sin embargo, el mercado laboral perdió fuerza, con caída neta del empleo en julio y revisiones negativas de los meses previos. En ese contexto, la firma espera que la Fed mantenga la tasa sin cambios y no recorte en lo que resta de 2026.

Aun así, las tasas largas siguieron subiendo, una dinámica que Cohen atribuyó menos a inflación o crecimiento y más a la oferta de deuda. El déficit del Tesoro y las fuertes necesidades de financiamiento se combinaron con una mayor emisión corporativa para sostener el ciclo de inversión en inteligencia artificial. Durante el segundo trimestre, Alphabet, Amazon, Microsoft, Meta y Oracle invirtieron alrededor de u$s192.000 millones en centros de datos, prácticamente todo su flujo de caja operativo, mientras su deuda financiera pasó de u$s312.000 millones a u$s486.000 millones en seis meses. De hecho, el bono a 30 años superó 5,25%, su nivel más alto en casi dos décadas.

En paralelo, Ormuz siguió funcionando como principal foco geopolítico, con el estrecho todavía restringido y nuevas sanciones de Estados Unidos sobre Irán. Aun así, el petróleo logró terminar el mes casi estable, mientras el oro se benefició de una mayor demanda defensiva en un contexto de tasas elevadas e incertidumbre global.



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