sumar reservas, recuperar el crédito y expandir la reactivación

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Extraoficialmente, el arranque del Mundial marca el inicio del segundo semestre en Argentina. El Gobierno logró cerrar el primero con varios puntos a favor: inflación en baja, riesgo país en caída, exportaciones en alza, cuentas fiscales ordenadas y tipo de cambio estable con reservas en expansión. En la cuenta del debe aparece la debilidad de la demanda, los sueldos atrasados respecto a la inflación y la pérdida sostenida de empresas y puestos de trabajo.
De cara a lo que viene, los analistas marcan que los principales desafíos pasarán por reactivar el consumo a través del crédito, acumular más reservas y lograr que repunten los sectores más golpeados, como la construcción y la industria.
Desde la Fundación Capital (FC) sostiene que la intención del Gobierno es «sostener un corredor de tasas de interés y utilizar el crédito como motor de la actividad económica, aunque esta estrategia presenta límites frente a la morosidad que se incrementó hasta el 12% en el caso de las familias y hasta el 3,3% en el de las empresas».
Además, con la ley de inocencia fiscal la buscan que aumenten los depósitos en moneda extranjera, que constituyen la materia prima del crédito en dólares, un segmento que viene en alza.
Mientras el Banco Central lleva comprados US$ 10.739 millones, desde la FC apuntan que las reservas netas se incrementaron en US$ 6.200 millones en lo que va del año.
El dato es clave porque si bien es esperable en 2026 no haya mayores tensiones cambiarias, en 2027 se abre una brecha entre la oferta y la demanda de US$ 18.000 millones, «en un contexto de importantes vencimientos en moneda extranjera y una posible mayor dolarización de portafolios ante el calendario electoral».
Así, «para limitar la incertidumbre que pueda generar el próximo año, será clave seguir acumulando reservas (el stock, si bien mejoró significativamente, aún luce acotado) y despejar el programa financiero con posibles colocaciones en los mercados internacionales».
Para despejar el horizonte, es clave continuar acumulando reservas, presentar un programa financiero claro, establecer alguna regla fiscal que trascienda el actual mandato, «así como avanzar hacia un Banco Central autónomo». La otra clave es que siga bajando el riesgo país de tal manera que Argentina pueda volver a financiarse en los mercados globales «tras el verano boreal con una colocación que contribuya a despejar el programa financiero de 2027″.
Para FC, el 2026 presentaría un crecimiento modesto del 2,3%. «En este marco, será clave monitorear si la política económica logra compatibilizar el crecimiento con una mayor estabilidad, mientras persiste la heterogeneidad sectorial, lo que resalta la necesidad de una agenda más amplia».
El rol del crédito
El economista Jorge Vasconcelos apunta que para el segundo semestre, cabe suponer que el ritmo de compras de dólares por parte del Central cederá. Pero apunta que si el promedio diario es de US$ 50 millones habría US$ 6.600 millones en el segundo semestre. «Con refinanciación plena de vencimientos de deuda esto permitiría sobrecumplir en unos US$ 2.500/3.000 millones el compromiso de acumular reservas netas por US$ 8.000 millones en 2026″.
Con este tema resuelto, «podría aportarse combustible a la expansión del crédito, la variable olvidada del primer semestre».
«Hay que encarar el segundo semestre (y más allá) asumiendo que, sin sacrificar el camino de las reformas estructurales, la búsqueda de estabilidad y la apertura de la economía, nuevos motores pueden encenderse para reforzar el empuje de los sectores que ya están en movimiento». En esta línea Vasconcelos incluye actividades manufactureras con chance de expansión y reconversión.
En el primer lote aparecen rubros que vienen creciendo desde hace dos años: Alimentos (5,6%); Madera, Papel y Refinación de petróleo (entre el 9,4 y el 9,6%), Productos Químicos (17% )y Minerales no metálicos (20,4%). Incluyendo Muebles, estos sectores capturan el 56% de la Industria Manufacturera.
En el otro extremo, los sectores con mayores dificultades (que ponderan un 30% en el índice industrial) incluyen Maquinaria y Equipo; Industrias Metálicas básicas, Prendas de Vestir, Textiles y Automotores, todos con caídas de entre el 5 y el 10 % respecto de abril de 2024. «Es importante subrayar que, dentro de cada sector, hay no pocas empresas que se han diferenciado positivamente. Ahí se puede constatar que existen semillas para la reconversión«.
Para conseguir este objetivo es central reducir los impuestos sobre el sector y reactivar el crédito. Para Vasconcelos habría que incluir en el RIGI un capítulo especial para los proyectos de reconversión productiva.
“El cumplimiento anticipado de la meta de compras en el MULC es una señal positiva, pero la sostenibilidad del esquema cambiario va a depender de la capacidad de generar nuevas fuentes de oferta de divisas en el segundo semestre. En ese sentido, el aporte de energía, minería, proyectos bajo el RIGI y las emisiones corporativas en dólares debería ayudar a compensar la menor estacionalidad del agro. A eso se suma que buena parte de los dólares que compran los individuos permanece dentro del sistema financiero, contribuyendo a sostener la disponibilidad de divisas”, explicó Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
“El mercado está premiando la combinación de disciplina fiscal, acumulación de reservas y mayor previsibilidad en la política económica. Además, la economía empieza a diversificar sus fuentes de generación de divisas, reduciendo gradualmente la dependencia de la cosecha gruesa, que históricamente marcó el ritmo de ingreso de dólares a la economía. Hoy, el crecimiento de sectores como energía, minería y los proyectos vinculados al RIGI aporta nuevas fuentes de dólares que ayudan a fortalecer la capacidad de financiamiento externo”, indicó Botto.
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