Stellantis paraliza por siete semanas la producción de pick-ups en Córdoba: suspende a trabajadores y adelanta vacaciones

[ad_1]
La automotriz Stellantis confirmó que desde el 1° de diciembre y hasta el 18 de enero detendrá la producción de las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota en su planta de Ferreyra. La medida combina tres semanas de suspensión de personal y cuatro de vacaciones, debido a la fuerte caída de la demanda y con advertencias previas de la compañía sobre la viabilidad de sus operaciones en el país.
La automotriz confirmó que desde el 1° de diciembre y hasta el 18 de enero dejará de fabricar las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota en su planta de Ferreyra. La medida, que afecta a una de las líneas más estratégicas del complejo cordobés, combina tres semanas de suspensión de personal y cuatro de vacaciones, en un contexto de fuerte retracción de las ventas tanto en el mercado interno como en el de exportación, especialmente en Brasil.
Según informó A Rodar Post, la decisión se enmarca en la persistente baja de la demanda de estos modelos y llega en un momento de profunda incertidumbre para la industria automotriz. La empresa aclaró que la medida no alcanza al Fiat Cronos, el sedán que se produce en la misma planta y que mantiene un buen nivel de ventas en el mercado argentino. Ese modelo solo tendrá el receso habitual de fin de año, entre el 21 de diciembre y el 18 de enero. La línea de pick-ups, en cambio, ya venía con un ritmo irregular: la Titano no se fabrica desde principios de octubre y no volvería a producirse hasta la segunda quincena de enero. En la planta de Palomar, donde se fabrican los Peugeot 208 y 2008, también se paralizará la producción desde el lunes 26 de octubre por cuatro semanas, con receso de vacaciones y una nueva suspensión a fin de año.

El impacto sobre los trabajadores es significativo. De las siete semanas de parate en Córdoba, tres serán tomadas como suspensión de personal y las otras cuatro se computarán como vacaciones. Este esquema implica una merma directa en los ingresos de los operarios durante las semanas de suspensión, que se suman a un año ya marcado por la reducción de turnos y la rotación de personal en la planta de Ferreyra. La medida afecta a la línea de pick-ups, que en 2024 fue el eje de una inversión de 385 millones de dólares para convertir a Ferreyra en un polo productivo de camionetas, con la promesa de crear 1.800 puestos de trabajo y exportar el 70% de la producción.
El trasfondo de la decisión excede la coyuntura de ventas y se vincula con la profunda crisis del sector automotor argentino. Las declaraciones del presidente de Stellantis para América del Sur, Herlander Zola, quien advirtió que la compañía evalúa «cerrar una y mantener la otra o cerrar ambas» plantas en el país, encendieron las alarmas semanas atrás. El ejecutivo atribuyó las dificultades a la mayor competencia de vehículos importados, al costo laboral argentino que duplica al brasileño y a la falta de competitividad del entramado de proveedores local. La paralización de las pick-ups, por lo tanto, no es solo un reacomodamiento de stock, sino una señal de alerta sobre la viabilidad de la producción industrial en un mercado que se achica y se abre indiscriminadamente a las importaciones.
[ad_2]
Posible Fuente


