Reforma laboral: alerta por fin de horas extras

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Los bueyes con los que hoy aramos van para un lado y para el otro. As es difcil cultivar el suelo, difcil «servir a la Patria», porque: «cultivar el suelo es servir a la Patria» (M.Belgrano)
Los que tiran el arado son los hombres pblicos, por ejemplo, senadores.
En tiempos pasados, que la mayor parte de los argentinos valoramos por «el cultivo de la Nacin», los senadores – la mayor parte – eran, como Joaqun V. Gonzlez, del interior de la Patria, l en La Rioja, hombre de leyes y letras, miembro de la Real Academia Espaola y primer presidente de la U. de La Plata. Bien pudo ser uno de esos «jvenes provincianos que estaban esperando su oportunidad para brillar en mbitos ms amplios que los de sus pequeas aldeas»… «retoos…de cepas trasplantadas desde Espaa en los tiempos de la conquista o la colonia (que) acompaaron fervorosamente la empresa emancipadora … (y) se empobrecieron en las guerras sin perder su fe en un futuro mejor» (Soy Roca,pag.51 F. Luna)
Siendo ministro de J.A. Roca propuso la «Ley Nacional del Trabajo» (1904) basada en el «Informe sobre el estado de la clase obrera» elaborada – a pedido de Gonzlez – por J. Bialet Masse. Su Cap XIV es «La jornada racional o la jornada tipo de ocho horas» (pag.541Hyspamerica, 1985).
La ley de Gonzlez limitaba la jornada a 8 horas diarias. Un recuerdo que nos vincula con el presente.
La media sancin del Senado no ha suprimido la jornada de 8 horas. Pero introduce, como mnimo la altsima probabilidad de un conflicto cotidiano al interior de la relacin patrn – empleado: suprime la regulacin que obliga al pago de horas extras despus de las 8 horas y pone «ms libertad» entre desiguales: o entre la codicia y la necesidad, dos generadoras de pasin que se tornan incontrolables dejadas a la libre. Por un lado, se trata de una manera de «suprimir de hecho las horas extras»: «trabaja hoy cuatro horas ms y no vengas maana cuatro horas, te compens con horas y no plata». En la necesidad quin dice «no»?
En la misma lnea las vacaciones partidas, que alejan de la idea de «descanso en familia». Ser una fuente, sino de conflicto, de «mala relacin»: no hay «consenso probable entre codicia y necesidad».
Por eso hace 100 aos los hombres del PAN propusieron reglas de «proteccin». Imaginen esta «conversacin» en el puerto: «qudate cuatro horas sin pago extra y compnsatelas maana o el lunes».
No discutir el articulado de la sancin. Pero nadie, en su sano juicio, puede creer que de esta ley «per se» derivar un aumento en el empleo. Alguien podr alegar que no es una condicin suficiente, pero s necesaria. La realidad no lo demuestra.
La prdida de empleo y la informalidad obedecen a una economa que est en «estanflacin» hace 50 aos, con unos pocos de breve (y atada con alambre) estabilidad y ms breves perodos de recuperacin que no de crecimiento, como lo demuestra que – Rapetti dixit – en 2020 el PIB ph fue igual al de 1974 y nadie dir que en 6 aos hemos crecido.
Tampoco se puede esperar un aumento en la formalizacin de empleo hoy en negro, cuando la reforma baja costos de las penalidades de tenerlo, estando en un ocano de blanqueos que, en realidad, son incentivos a trabajo ms barato. Un prrafo para el Fondo (FAL) que le quita fondos al ANSES para que lo administren los financistas y no el ANSES ? Feo.
Finalmente, el conflicto de la polica de Santa Fe termin con un aumento de sueldos. Desde el vamos era ms que obvio. El aumento era posible y resolvi un conflicto que -adems – estaba «estrictamente prohibido» que existiera…y existi.
Se «puede prohibir» … pero cuando est para estallar no hay «ley» que pueda parar, salvo la violencia que, en este caso, habra sido «a los tiros». Lamentablemente el Gobernador Pullaro olvid que «la poltica de estadista» es, entre otras cosas, prever. El «intendente» (no el estadista) resuelve conflictos una vez ocurridos y est bien que lo haga: es su nivel. Pero el «estadista» evita, porque ve ms all, que los conflictos ocurran. Por eso «la poltica» es conversar entre «distintos» para aclarar y consensuar caminos. «La poltica» es arte de evitar la violencia para resolver conflictos. «La poltica» es el arte de evitar revoluciones.
Simplemente para recordar: en el auge de las ideas socialistas y comunistas, los keynesianos, los social cristianos, en Occidente, instalaron el Estado de Bienestar «en consenso» para avanzar en el progreso (aumento de la satisfaccin de las necesidades sociales) por el camino de la poltica y desarmar, con la conversacin, la ira de las armas de la «revolucin».
Convengamos que estamos en tiempos de ira y por lo tanto de profundo silencio: nada se conversa. Luciano Romn, en una brillante nota en La Nacin (12/2), seala que Karina Milei «ante los diputados libertarios (dijo) «A los proyectos del Ejecutivo, primero se los vota y despus se los lee» … «mensaje humillante para los propios legisladores». Dice Romn. Una descripcin de la realidad que nos lleva al principio de esta nota, acerca de los bueyes con los que aramos el suelo frtil de la Patria.
Un senador lder de la LLA, en el recinto, no supo leer una cifra de ms de 6 nmeros; una senadora lder de su partido, en el Senado, lo llam «Unin por la Plata». Lapsus. Grave.
Pero peor, porque no es «slo un momento», como un lapsus, sino una vida, los casos como el del senador Luis Juez, humorista, figura cotidiana de los canales oficialistas de la TV libertaria, que tambin lo fue en la TV del kirchnerismo: deca, en la tribuna oficialista del kirchnerismo, «Soy fantico de Talleres, La Mona y Kirchner!!! A los tres los tengo en el corazn, y como tengo un corazn amplio los tengo a los tres cmodos» Pgina 12 (16/4/2006) Fantico es lo que este hombre no ha dejado de ser: solo que cambia de amores con igual vehemencia. Incorregible por estar en el Poder.

Con «bueyes» que tiran hoy para un lado y maana para el contrario, es imposible arar el suelo patrio en una direccin por el tiempo suficiente como reclama cualquier estrategia de desarrollo.
La medalla a la inconsecuencia, de eso se trata, se la lleva la senadora Patricia Bullrich. Hoy feroz anarcocapitalista y a la que, en el debate presidencial 2023, un mdico Milei le pregunt «Por qu vos s pods lavar tu pasado de montonera asesina?» (Ambito, 2023). Patricia condenaba las maneras mileistas que hoy imita. Ayer, no ms, suelta de cuerpo – y los comensales se la dejaron pasar – dijo Patricia, en el programa de la Legrand, «soy republicana despus que, en la crcel en 1975, supe lo que es el derecho». En el exilio (premiado) se cas con un jefe montonero, volvi en 1984, junto al secuestrador de los Born, R. Galimberti y en el Luna Park encabez el acto de la JP bajo la conduccin de Pablo Unamuno, vocero de Mario Firmenich. No muy republicana que digamos. Entonces no menta y explicaba que cantaba «no somos putos, no somos faloperos, somos soldados de FAR y montoneros» (realpolitk). Firmenich, Menem, Duhalde, (hay foto con Nstor) De la Rua, Macri, Milei, para ella todos son lo mismo para «estar» (y no ser) junto a los mojones de la decadencia que hoy vivimos y ella protagoniz; y protagoniza en todas sus facetas, de la guerrilla socialista y asesina a la militancia con casi todos los presidentes de una democracia que construye decadencia hasta hoy.
Es la ruta de los bueyes de este tiempo. No de los que hicieron la Argentina de progreso, los del 80, los del Centenario, los de los 30 y todos los que fueron derrotados, a sangre y fuego, a partir de la Guerrilla y la Dictadura de los crmenes de lesa humanidad.
Son muchos aos con dirigencia que, por los resultados, ha demostrado su profundo desapego a los verdaderos intereses de la Nacin como «proyecto sugestivo de vida en comn».
Entre los gestos de desapego quiero recordar dos recientes, no los nicos ni los principales, pero de esta poca, de trascendencia insoslayable. Uno: «El presidente de Argentina, J. Milei, recibi la ciudadana italiana durante una visita de Estado a Italia, inform un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia…tiene tres abuelos italianos que emigraron a Argentina en 1926… dijo el portavoz» CNN 15/12/24. Es obvio que quien adopta la ciudadana italiana se obliga a la lealtad a esa Repblica y a las leyes italianas: un pas que es miembro de la OTAN y que mantiene el respaldo estratgico a la ocupacin ilegitima del Reino Unido en Malvinas. Visita de Estado!
El segundo «desapego» es la conclusin de una solicitada publicada en The Washington Post por doce empresas, principalmente de laboratorios y finanzas, entre los lderes Porcel, Caputo y Sigman, que adhieren all con entusiasmo a Milei y concluyen con que: «Argentina puede sacar fuerza de sus riqusimos recursos. El principal de ellos reside en su propio legado: una nacin de inmigrantes que huyeron de la guerra y la pobreza en busca del sueo argentino. Su espritu, forjado por las dificultades, brilla como un salvavidas indispensable».
Ser porque los abuelos de Milei llegaron en 1926 y, supongo, que similares orgenes tienen los firmantes de la nota. El «desapego» fue con la historia del que acogi a tus mayores. La Argentina del Centenario, antes de la primera guerra, era un hogar de atraccin y brazos abiertos, para quien quisiera habitar nuestro suelo que fue argentino despus de las luchas de la Independencia; y Nacin organizada despus de las Guerras Civiles que precedieron a la Organizacin Nacional.
Lo que, en esa lamentable solicitada, ignoraron (desapego) los descendientes de los que «huyeron de la guerra y la pobreza» es que 60% de los que habitamos en el suelo argentino tienen o tenemos, siglos y sangre aborigen y que seremos Nacin slo si terminamos, primero con «la ley de la discordia» (J.V. Gonzlez) y segundo con esos gestos de rastacueros que dividen al pueblo por el origen: slo comparable a la estupidez de Alberto Fernndez, lo que es mucho decir.
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