El asombro de Caputo: cuando bajar costos no alcanza y el ministro descubre que las empresas necesitan clientes

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Hay una vieja mxima del mundo de los negocios que cualquier almacenero de barrio podra explicarle al ministro de Economa sin necesidad de presentacin en PowerPoint: no importa cun barato sea producir algo si no hay quien lo compre. Es una verdad tan elemental, tan fundacional del pensamiento econmico desde Adam Smith en adelante, que resulta difcil aceptar que quien administra las finanzas de la sptima economa de Amrica Latina parezca genuinamente sorprendido por ella.

Y, sin embargo, ah est el tuit. Luis Caputo, ministro de Economa, expresando su «asombro» —textual— porque ninguna cmara empresarial celebr la reduccin del 85% en cargas patronales para nuevos empleos contenida en la reforma laboral. «No salgo de mi asombro!», escribi, con signos de exclamacin incluidos, como si la reaccin tibia del sector privado constituyera un misterio insondable del comportamiento humano y no la consecuencia lgica de una lectura incompleta del funcionamiento bsico de una empresa.
Conviene ser precisos con los nmeros, porque los nmeros del ministro no son incorrectos. Segn el Instituto Argentino de Anlisis Fiscal, el RIFL y el FAL reduciran las contribuciones patronales del 27% al 15% durante 48 meses, bajando la cua laboral total del 44% al 32% del salario bruto. Es una reduccin significativa, innegablemente. El problema es que Caputo confunde una condicin necesaria con una condicin suficiente, un error que en un examen de Economa I se penaliza con un aplazo.
Veamos por qu. Una empresa no contrata trabajadores porque sea barato hacerlo. Una empresa contrata trabajadores porque tiene clientes. Tiene demanda. Tiene pedidos que cumplir, servicios que prestar, produccin que escalar. El costo laboral es un factor en la ecuacin de rentabilidad, por supuesto, pero es un factor subordinado a la variable maestra: el nivel de actividad econmica. Reducir las cargas patronales en un contexto de consumo deprimido es como ofrecerle un descuento en la nafta a un piloto que no tiene avin.
Y el contexto argentino de febrero de 2026 no es precisamente un festival de consumo. Los salarios reales acumulan aos de deterioro. El crdito al consumo opera a tasas que desafan la lgica financiera. El mercado interno se contrajo en trminos reales durante buena parte de 2024 y 2025. Las PyMEs —que representan el 70% del empleo privado formal— no estn pidiendo que les abaraten el costo de contratar: estn pidiendo que alguien les compre lo que producen.
Esto no es heterodoxia. No es keynesianismo militante. Es el principio de demanda derivada que cualquier manual de microeconoma intermedia explica en su tercer captulo: la demanda de trabajo es una demanda derivada de la demanda de bienes y servicios. Si cae el consumo, cae la produccin. Si cae la produccin, cae el empleo. Ninguna rebaja en las cargas patronales puede revertir esa cadena causal si no se atiende el eslabn inicial. Ponerle un cartel de descuento al costo de contratacin sin resolver la crisis de demanda es decorar la causa sin tratar la enfermedad.
Ahora bien, por qu las cmaras empresariales no festejan? Es ingratitud, como parece sugerir el tono del ministro? Difcilmente. Los empresarios argentinos, curtidos por dcadas de volatilidad macroeconmica, han desarrollado un instinto de supervivencia que les impide celebrar un beneficio fiscal transitorio cuando el panorama general no acompaa. Saben que una reduccin de cargas por 48 meses es atractiva en el papel, pero que contratar un empleado es una decisin de largo plazo que implica compromisos —indemnizatorios, operativos, organizacionales— que exceden con creces el horizonte del incentivo. Qu pasa en el mes 49? Qu pasa si el consumo sigue planchado y ahora tengo un empleado ms en la nmina sin demanda que justifique su puesto?
El silencio de las cmaras no es desagradecimiento. Es clculo racional. Es la respuesta de quien entiende que la competitividad no se construye nicamente desde la oferta —abaratando costos de produccin— sino desde la articulacin entre oferta y demanda. Argentina puede tener las cargas patronales ms bajas de la regin y seguir sin generar empleo neto si no existe un mercado interno que absorba la produccin adicional. Brasil, con cargas patronales superiores, genera empleo porque tiene 210 millones de consumidores con poder adquisitivo creciente. El costo laboral es una variable; el tamao y la salud del mercado es la ecuacin completa.
Lo verdaderamente preocupante del episodio no es el tuit en s —al fin y al cabo, las redes sociales son el hbitat natural de la hiprbole—, sino lo que revela sobre la concepcin econmica que gua la reforma. Si el equipo econmico genuinamente cree que reducir cargas patronales es condicin suficiente para generar empleo, entonces la reforma laboral no es solo incompleta en su omisin de la inteligencia artificial y la reconversin tecnolgica, como sealamos en nuestro informe anterior. Es incompleta tambin en algo ms bsico: su comprensin de cmo funciona una empresa.
Las empresas no son ecuaciones de costo. Son organismos que respiran demanda. Y cuando el oxgeno del consumo escasea, ningn descuento en el alquiler del tanque de oxgeno resuelve la asfixia. Que el ministro de Economa de Argentina se asombre por esto no es una ancdota. Es un sntoma.
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