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AFA, periodistas y casinos: el escándalo de lavado que sacude al fútbol argentino y estalla en Las Vegas

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El fútbol argentino volvió a quedar en el centro de la tormenta. Esta vez no por un clásico caliente ni por una interna electoral, sino por una trama que mezcla periodismo deportivo, financiamiento opaco y presunto lavado de activos con escala internacional. Entre 2025 y 2026, lo que arrancó como “irregularidades administrativas” en la AFA terminó desnudando un circuito que conecta Viamonte con los casinos de Nevada.

La historia tiene dos escenarios: Las Vegas y Buenos Aires. Y en ambos, el dinero es el protagonista.

El frente internacional: periodistas, ex jugadores y fichas ajenas en Nevada

El 1° de febrero de 2026, el periodista deportivo Enrique «Quique» Felman fue detenido en el aeropuerto de Miami por orden del Tribunal de Nevada. La acusación formal: emisión de cheques sin fondos y robo agravado por cifras que superan los 100 mil dólares. El expediente, sin embargo, apunta más alto.

La investigación judicial sostiene que Felman habría integrado una red que reclutaba ex futbolistas argentinos para asistir a eventos promocionales en el Resorts World Las Vegas. El mecanismo era seductor: pasajes, hotel cinco estrellas, viáticos y “bonos de presencia” que podían llegar a 75 mil dólares.

El detalle fino cambia el tono de la historia.

Según la reconstrucción judicial, los invitados no podían apostar dinero propio. Jugaban con fichas provistas por terceros, seguían instrucciones sobre montos y tiempos, abrían líneas de crédito a su nombre y eran supervisados para evitar retiros no autorizados. Traducido: la clásica etapa de “estratificación” en el lavado de activos, donde el dinero sucio se mueve y se disfraza a través de identidades legítimas.

En el organigrama aparece un empresario argentino apodado “el dueño del circo”, con antecedentes familiares en la industria del juego. También surge el nombre de “Maxi” Palermo, señalado como promotor y nexo operativo ante el casino. La justicia estadounidense sostiene que al menos 400 argentinos habrían quedado expuestos a deudas y órdenes de captura por créditos firmados en ese contexto.

Entre ellos, tres ex jugadores de la selección nacional. Uno de los nombres que más ruido generó fue el de Ariel Ortega, símbolo popular convertido, según los investigadores, en pieza de legitimación para atraer a otros.

El golpe no es solo judicial. Es simbólico. Cuando el ídolo termina sentado frente a un contrato de medio millón de dólares que no entiende del todo, el problema ya no es una mala noche en el casino.

El eje local: AFA, financiera amiga y la “billetera paralela”

Mientras el escándalo explotaba en Estados Unidos, en Argentina avanzaba otra causa. El 9 de diciembre de 2025, la justicia federal ordenó 35 allanamientos simultáneos: sede de la AFA en Viamonte, predio de Ezeiza y oficinas de 18 clubes.

En el centro aparece la financiera Sur Finanzas, propiedad de Ariel Vallejo. La hipótesis fiscal es directa: la firma habría operado como una “billetera paralela” del sistema, descontando cheques de derechos televisivos y otorgando préstamos a clubes en crisis, con comisiones elevadas y presunto origen de fondos poco claro.

La AFA, presidida por Claudio Tapia, quedó bajo la lupa por presunto desvío de fondos, triangulación con financieras y administración fraudulenta. Entre los clubes investigados figura San Lorenzo de Almagro, que habría recibido una transferencia millonaria para cubrir una crisis de liquidez tras gestiones ante la cúpula dirigencial.

El expediente también menciona la utilización de “soldaditos”: cuentas bancarias abiertas a nombre de jóvenes de sectores vulnerables para fragmentar movimientos y evitar alertas antilavado. En la jerga técnica se llama “pitufeo”. En la calle, es ingeniería para que nadie pregunte de dónde sale la plata.

La Inspección General de Justicia detectó inconsistencias contables millonarias en los balances de la AFA y una deuda impositiva significativa por aportes retenidos. El contraste es brutal: liquidez declarada por un lado, pasivos fiscales por el otro.

Periodismo en la mira y crisis de credibilidad

El dato que más incomoda no es el monto. Es el rol.

La justicia estadounidense sostiene que algunos periodistas deportivos habrían actuado como reclutadores pagos, aprovechando su vínculo de confianza con jugadores y ex jugadores. La práctica, según el expediente, no sería nueva: habría escalado con el auge de las apuestas digitales y los patrocinios vinculados al juego entre 2024 y 2026.

El resultado es un terremoto en la credibilidad del periodismo deportivo. Cuando el micrófono deja de ser observador y pasa a ser parte interesada, la línea ética se evapora.

SAD, política y un modelo en disputa

El escándalo irrumpe en medio del debate por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). La dirigencia actual defiende el modelo de asociación civil; sectores del Gobierno impulsan la apertura al capital privado.

La paradoja es incómoda: tanto en estructuras tradicionales como en proyectos empresariales aparecen nombres vinculados a investigaciones por lavado. El problema, entonces, parece menos jurídico y más estructural: controles débiles, concentración de poder y una cultura donde la opacidad fue regla durante años.

Cooperación internacional y lo que viene

La causa avanza con cooperación entre el Departamento de Justicia de Estados Unidos y tribunales federales argentinos. Más de 50 celulares secuestrados —incluidos los de operadores financieros— serán claves para reconstruir chats, transferencias y acuerdos.

La pregunta de fondo no es solo quién pagará penalmente. Es si el sistema cambiará.

El fútbol argentino es una industria cultural gigantesca, con influencia social, sindical y política. Cuando esa maquinaria se convierte en plataforma de movimientos financieros dudosos, el daño trasciende a los protagonistas. Afecta a clubes, trabajadores, socios y a una economía que ya carga suficientes sombras.

Las luces de Las Vegas y los pasillos de Viamonte parecen mundos distintos. En esta historia, forman parte del mismo circuito. Y cuando la pelota deja de rodar para transformarse en vehículo de capitales opacos, el partido más difícil no se juega en la cancha sino en los tribunales.

El resultado todavía está abierto. Pero esta vez no hay VAR que lo salve.

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