LABORAL

Polémica: la Reforma Laboral no cambia las licencias por paternidad

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El debate sobre la reciente Reforma Laboral impulsada por el Gobierno dejó al descubierto una grave omisión que perpetúa la desigualdad en el ámbito de los cuidados.

En el corazón de la actual Reforma Laboral impulsada por el gobierno argentino, se encuentra una controversia central que ha generado un debate oportuno y necesario sobre la desigualdad en tiempos de modernidad. Pese a las diversas actualizaciones y reformas propuestas, el régimen de licencias por paternidad ha permanecido intacto, dejando a Argentina relegada en comparación con sus vecinos regionales. Este artículo se sumerge en las ramificaciones de esta omisión significativa y su impacto en la sociedad argentina.

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La legislación laboral en Argentina, en su estado actual, refleja una contradicción evidente con las narrativas promovidas por varios líderes del oficialismo que defienden la importancia de la familia tradicional y una tasa de natalidad creciente. Mientras tanto, la normativa que debería apoyar esta visión se encuentra, sin embargo, en una línea de tiempo distinta: una que no ha avanzado con el siglo XXI. La Ley de Contrato de Trabajo proporciona una licencia de 90 días para las personas gestantes, pero en un giro que subraya la desigualdad, los padres sólo reciben dos días.

Propuestas de cambio que habían ganado terreno en los últimos años ahora permanecen estancadas, como un proyecto legislativo que proponía una expansión significativa de las licencias parentales. Bajo esta propuesta, los padres recibirían 45 días de licencia, las madres 126 días, y se otorgaría un nuevo derecho a licencias de 90 días para familias adoptantes. Este tipo de legislación refleja mejor las normas internacionales sancionadas por la Organización Internacional del Trabajo y recomendaciones de organismos como UNICEF. No obstante, estos ideales permanecen alejados de la realidad legislativa actual en Argentina.

A través de un análisis comparativo con otros países de la región, la posición de Argentina resulta alarmante. En naciones como Venezuela, Colombia, y Paraguay, los padres disfrutan de 14 días, demostrando así una diferencia sustancial en términos de progresismo legislativo. Incluso Cuba se destaca por un sistema pionero de licencias compartidas. Esta brecha no solo evidencia un rezago en las políticas locales sino que también plantea incógnitas significativas sobre el compromiso genuino con la modernización de las relaciones laborales.

Conforme a la OIT y UNICEF, quienes abogan por mejores estándares de licencias parentales, estas políticas podrían facilitar la incorporación igualitaria de las mujeres al mercado laboral, y permitir a los hombres un rol más activo en el cuidado infantil. Sin embargo, la escasa adhesión de Argentina a estas sugerencias no solo afecta la equidad de género, sino que también es un factor contribuyente al descenso demográfico. En 2024, Argentina reportó una reducción drástica del 47% en los nacimientos en comparación con la década pasada, un fenómeno que muchos atribuyen a las fallas en las políticas familiares más amplias.

Con todos estos factores interdependientes afectando a la sociedad argentina, es crucial que se priorice una estructuración más equitativa y moderna de las licencias por paternidad y maternidad. De otro modo, el país seguirá reforzando una tendencia demográfica sombría, manteniéndose en una posición de desventaja dentro de la región. 



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